Si nos enfocamos única y exclusivamente en el término de discrepancia, entendemos por ello que se trata de una falta o un desacuerdo entre varias personas.

Por lo tanto, si se lleva este concepto al plano fiscal, se entiende por discrepancia fiscal a la falta que existe del contribuyente hacia las autoridades fiscales o el ente fiscal.

¿Qué es la discrepancia fiscal?

En otras palabras, se puede decir que este término se asocia con las faltas o los errores cometidos por aquellos contribuyentes que no cumplen con lo declarado ante el ente.

¿Cómo se ejecuta la discrepancia fiscal?

Al entender que la discrepancia fiscal no es más que una falta por parte del contribuyente, existen ciertos parámetros para estipular sus faltas, tales como el incumplimiento de las declaraciones.

Sin embargo, el efecto de discrepancia fiscal tiene mayor aparición en los casos donde el contribuyente realiza inversiones, o pagos de altas sumas de dinero, que no corresponden a los montos que declara para sus ingresos.

Por ende, cuando se refiere a este término, se habla de una gran diferencia en forma económica, ante lo señalado por el contribuyente en su declaración, y las acciones que ejecuta con el dinero.

¿Qué son las erogaciones?

Ante el término de discrepancia fiscal, se debe manejar el concepto de erogaciones, puesto que es este el que establece los parámetros que debe cumplir un contribuyente ante el SAT.

Por lo tanto, las erogaciones son todos aquellos ingresos y egresos, bien sea en forma de inversiones, adquisición de inmuebles u otro tipo de bienes, créditos, depósitos, etc., que realice el contribuyente.

La relación que posee este término con el de discrepancia fiscal se obtiene por lógica, puesto que al ser las erogaciones los ingresos y egresos de una persona, si éstos no coinciden con lo que se declara, se está ante una discrepancia.

¿Cuál es el órgano que se encarga de las declaraciones y por cuál medio se controla?

La discrepancia fiscal claramente se puede considerar como un acto ilícito, puesto que no se está cumpliendo a cabalidad las leyes que implican las declaraciones.

Estas se realizan ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), los cuales, por medio del RFC llevan un control contable de todos los contribuyentes y sus declaraciones.

Por lo tanto, si al momento de una persona declarar ante este ente, omite información, o simplemente no concuerda con sus erogaciones, se sospecha de un acto de discrepancia fiscal.

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